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entrevistes / el siglo
PREMIO FETISOV. María Teresa Ronderos, ganadora del premio Derechos Civiles











22 juliol, 2021 / Esta entrevista fué realizada en colaboración con el amigo y excorresponsal en COLOMBIA de RTVE, Javier Sáenz para el programa de radio "Cruïlla d'Europa" y para el semanario El Siglo.

"El periodismo colaborativo debe ser transformador y ayudar a las personas a entender el mundo" señala a 'El Siglo' la colombiana María Teresa Ronderos desde su Barranquilla natal. La periodista recogió el primer premio colectivo FETISOV-2020 en la categoría de Contribución a los Derechos Civiles por el trabajo "Migrantes de otro Mundo". "La realidad de Colombia es dramática a día de hoy. En el país hay una clase dirigente encerrada en si misma, sobre todo este gobierno, que ha construido un relato falso de la realidad", continúa. "Yo veo un país nuevo con gente joven que quiere una sociedad más justa y sin violencia" afirma.

"Migrantes de otro mundo" es una obra colectiva. ¿Por qué este formato?

Hoy en día, los temas no son sólo de un país, ya son transnacionales. El nuestro es un medio de distintos grupos de mujeres de América Latina, el Centro Latinoamericano de Investigación Periodística (CLIP), donde hacemos trabajos transfronterizos que buscan contar historias que crucen fronteras, investiguen y unan las piezas de un rompecabezas. Estos migrantes no son de un país, son de muchos países. Se embarcan o vuelan entre diez y quince mil kilómetros para llegar a EE UU, Canadá o Europa. Cada año miles de personas expulsadas de Asia y África atraviesan América Latina buscando el Norte. A su paso, los gobiernos dificultan innecesariamente el recorrido ya penoso de estos seres humanos extraordinarios poniéndolos en constante riesgo. En este trabajo periodístico participaron 18 medios de 14 países. Pusimos cifras y contamos también la historia de los traficantes que se lucran con estos sueños de tanta gente.

"En el trabajo premiado participaron 18 medios de 14 países. Pusimos cifras y contamos la historia de los traficantes que se lucran con los sueños de tantos migrantes"

¿Por qué presentasteis la investigación a los Premios FETISOV?

Nos pareció una convocatoria impresionante porque eligieron los temas más candentes sobre derechos civiles, contribución a la paz, el medio ambiente y periodismo de investigación. Nuestras historias encajaban. Por ejemplo, el caso de un camerunés que murió en las costas de Chiapas y supimos que iban a repatriar su cadáver. Cuando la familia lo recibió sintió la injusticia, el dolor, y nosotros pensamos que aquello se hubiera podido evitar pero que se tenía que escribir. O el de un pequeño escrito en una pared en medio de la selva colombiana de un nepalés que pasó por allí en 2015. Lo buscamos y lo encontramos luego en Nueva York y entrevistamos a su mamá en Nepal. Pudimos contar la historia completa a partir del hallazgo del letrero en una choza en la mitad de la frontera de Colombia con Panamá. También la de muchos náufragos que perdieron a sus hijos.

¿Qué os va a permitir la dotación del premio?

Es un premio excesivamente generoso al estar dotado con 100.000 dólares, que para nosotros es una pequeña fortuna. Enseguida decidimos que lo pondríamos al servicio de la misma causa, la de los derechos civiles, en lugar de repartirlo entre nosotros.
No nos hubiéramos sentido bien contando historias de personas que sufren para alcanzar sus sueños y lucrarnos de ello. Decidimos hacer una donación a dos organizaciones que trabajan con migrantes en la frontera entre Panamá y México. También acordamos colectivamente que haríamos otro gran reportaje sobre derechos civiles en la región. Nos dijimos que el mejor premio es el que le permite seguir a uno con sus investigaciones.

Colombia vive un drama sordo desde hace mucho tiempo. Con más de cincuenta víctimas mortales, casi un millar de desaparecidos, víctimas mutiladas hasta ahora. ¿Cuál la sido la chispa que ha generado tanta violencia?

Creo que es una combinación de varios factores; por un lado la pandemia y los encierros, que en Colombia han sido muy estrictos y sin muchos resultados, puesto que tenemos unas tasas de mortandad entre las más altas del continente; por el otro, tenemos casi siete millones de personas que viven por debajo la línea de la miseria. Son personas cuyos ingresos no alcanzan para reponer las calorías que necesita su cuerpo para sobrevivir. Estos siete millones se han de sumar a 22 millones de colombianos que viven por debajo el umbral de la pobreza. Me parece inmoral tanta gente pasando hambre. El Gobierno lo sabe y le da igual. La Reforma Tributaria sólo ha sido la piedra angular de la protesta. El Gobierno dijo que había hecho un gran reparto de las ayudas económicas por la pandemia cuando en realidad no alcanzaron ni al 50% de los que se han quedado sin trabajo. Colombia tiene el récord de ser el segundo país más desigual del continente y del mundo.

¿Por qué el Gobierno del presidente Duque hace oídos sordos?

La gran tragedia de Colombia es tener una clase dirigente encerrada en sí misma, sobre todo este Gobierno, que ha construido un relato falso. Dicen que la paz que se firmó en Colombia no sirvió para nada y esto no es cierto. Se desmovilizaron más de diez mil hombres y mujeres, las armas se fundieron y Colombia tuvo una oportunidad para la paz que no habíamos visto en 50 años. En el fondo, en Colombia tenemos una clase política, una clase dirigente, que no quiere escuchar a la población.

¿A qué se refiere cuando dice que han construido "un relato falso"?

Este Gobierno quiere demostrar por razones absolutamente miopes que el anterior se equivocó con la paz. Dice que no hubo paz y lo único que hace es demorar y no escuchar. Postergar tanto tiempo un inicio serio de conversaciones causa muchos muertos dolor y tragedia. Creo que la nuestra es una clase dirigente que se ha acostumbrado al garrote, al martillo como respuesta a cualquier tipo de protesta social. De día simula hablar con el Paro Nacional y por la noche reprime a los que salen a la calle. Este es un Gobierno que maneja dos respuestas a una crisis social de enormes dimensiones; una, las armas, represión social, policía y ejército en las calles y, otra, desinformación.

¿Hasta qué punto la violencia ha penetrado en la conciencia masiva de la gente?

Ante una represión tan violenta y cuando al principio mataron a 25 jóvenes, probablemente desde la policía, la gente se movilizó porque la violencia llama a la violencia. Ayudó en la mediación la presencia de EE UU, Naciones Unidas (NU), la Unión Europea, pero también fuerzas internas como la Comisión de la Verdad o el liderazgo del sacerdote jesuita, Francisco de Roux, que fue impresionante. Les dijo al Gobierno: "Señores sentémonos a hablar". En este país tenemos que caber todos y podemos encontrar soluciones sin necesidad de matarnos.

¿Qué salida le ve al conflicto?

El papel de NU, de los EE UU del presidente Biden, es importantísimo apoyando el proceso de paz y aportando ayuda económica. La Unión Europea ha ayudado mucho apoyando la gestión del Estado para hacer cumplir los acuerdos de paz lo cual está bien pero yo hubiera preferido un papel más importante de refuerzo a la sociedad civil.

Aquí muchos vemos a un país nuevo de gente joven que se levanta pidiendo un país más justo y lo está haciendo sin violencia. Los que se levantaron en los 70 y 80 pedían un país más justo, pero lo hicieron con violencia, con muchos errores, con crueldad y maldad. Ante esta realidad, la salida es que la élite colombiana y el Gobierno se sienten a negociar en serio, con profundidad y con ganas de solucionar el conflicto. Los colombianos hemos sido capaces de muchas cosas. Tenemos una Seguridad Social que cubre a más personas que la Seguridad Social de Estados Unidos. Tenemos cosas que hemos sido capaces de hacer. La paz también tenemos que ser capaces de hacerla

Y más con el tipo de liderazgo que está asomando, pero si nos dedicamos a matar a estos jóvenes, que ya son líderes, a reprimirlos…, no vamos a salir airosos.

¿Los medios de comunicación colombianos no están dando esta imagen?

En los medios de aquí hay también infiltrados de estos grupos armados que lo revuelven todo. Pero la verdad es que si tú ves a los jóvenes que están protestando son jóvenes pacifistas, muchos de los que han muerto eran defensores del pacifismo, gente que quieren transformar este país en paz, con música, con creatividad, con arte. Yo que vivo aquí veo cómo el país está cambiando, cómo se quiere construir un país más educado, más civilizado. El periodismo debe servir para mostrar cómo estos jóvenes están ante un país nuevo. Hay mucha desinformación, las redes lo ensucian todo. Pero sí hay medios locales como la Agencia Baudó, medios nacionales nuevos como 'Cuestión pública', 'La Silla Vacía', 'Cerosententa' –que acaba de hacer un trabajo maravilloso de documentación de cómo fueron las muertes de estos 25 primeros jóvenes que se alzaron con el gobierno–. También 'VerdadAbierta.com', un medio que creamos en 2008 cuando empezó el proceso de negociación con los paramilitares para explicar el proceso de Justicia Transicional y hace investigaciones sobre la guerra y la paz en Colombia. Sigue también ahí el casi centenario 'El Espectador', que sigue haciendo información espectacular de lo que pasa cada día en las calles de Colombia. Es un periódico que, como dice Javier Sáenz, puso sangre para estar donde está. Muchos de los periódicos regionales también. Cuando ves que mataron en Manizales, ciudad de la región montañosa del oeste de Colombia, al subdirector del diario 'La Patria', o al director del diario 'La Opinión' de Cúcuta, ciudad colombiana situada en la frontera con Venezuela… Y ahí están estos medios, con muchas dificultades económicas pero contando lo que realmente pasa en estas regiones.

Usted escribió un libro, 'Guerras recicladas' sobre el paramilitarismo ¿Cree que el movimiento ha terminado?

El paramilitarismo es difícil de describir, es una especie del huevo de la serpiente que está siempre ahí. Sólo en la medida en que el Gobierno encare su relación política con los territorios de manera diferente se podrá evitar que se vuelva a reproducir.
Si me preguntas si hay todavía paramilitarismo yo te diría que no como el que hubo en los noventa o en los 2000. No es el mismo porque aquél tenía una ideología y una organización paralela con los militares para atacar a la guerrilla. Lo que hay hoy en día en Colombia es muy distinto. Sin embargo, algo se parece porque hay algunos grupos armados ilegales en llave con políticos imponiendo su norma y su ley. Cosas a cambiar: una visión de los países del centro que no cree que la gente en el territorio tiene derecho a decidir sobre su propio destino, sino que desde Bogotá se lo quieren imponer o desde el poder central, que ustedes saben cómo es esto en España, de las imposiciones desde el poder central sin dejarles decidir sobre su propio desarrollo. 'Guerras Recicladas. Una historia periodística del paramilitarismo en Colombia' (Bogotá, Aguilar 2014) se sigue vendiendo porque la gente lo sigue encontrando útil a pesar de que ya tiene siete años.
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PREMIO FETISOV. María Teresa Ronderos, ganadora del premio Derechos Civiles // Teresa Carreras
PREMIO FETISOV. María Teresa Ronderos, ganadora del premio Derechos Civiles // Teresa Carreras
@tcarreras
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